La RCP telefónica hace posible que los testigos puedan realizar las maniobras básicas de reanimación cardiopulmonar mientras llegan los equipos de emergencias al lugar del suceso. Los profesionales del 061 son los encargados de dar, de forma ininterrumpida, las recomendaciones necesarias hasta la llegada del equipo médico.

Intentar aplicar estas técnicas, a pesar de no tener conocimientos previos en primeros auxilios, ayuda a muchos pacientes, llegando a aumentar las posibilidades de supervivencia en más del 50% de los afectados, reiteran desde la EPES. Además de la RCP telefónica, el Código Infarto, activado en cerca de 1.500 ocasiones desde su puesta en marcha en 2012, ha permitido agilizar el tratamiento más adecuado ante una parada cardiaca.

Este sistema de alerta se pone en funcionamiento desde los centros coordinadores de urgencias y emergencias, y conecta a los equipos del 061 y las unidades de hemodinámica de los hospitales. Los médicos de urgencias extrahospitalarias son los que valoran, si es conveniente, la aplicación inmediata de un tratamiento fibrinolítico para disolver el coágulo que obstruye la arteria coronaria.

Otra medida puesta en marcha para mejorar la respuesta ante una parada cardiaca son las llamadas zonas cardioaseguradas. Estos lugares se caracterizan por disponer de un número determinado de desfibriladores externos automatizados en las instalaciones, que deben estar operativos y con una ubicación adecuada. De esta forma, se posibilita que al menos el 75% de los usuarios de las instalaciones pueda aplicar la desfibrilación en un tiempo inferior a 3 minutos.