El estudio danés examinó los datos de más de 39.000 daneses de entre 30 y 65 años que sufrieron un primer ataque al corazón entre 1997 y 2012. De los 22.394 individuos que se encontraban en activo antes del ataque cardiaco, el 91% volvió a trabajar en el año en el que sufrió este episodio. Sin embargo, un año después de la reincorporación laboral, el 24% de ellos había dejado su empleo.

“La capacidad de permanecer en activo después de un ataque cardíaco es esencial para mantener la calidad de vida, la autoestima y la estabilidad emocional y financiera”, ha explicado a la DPA el autor principal del estudio, el Dr. Laerke Smedegaard.

Este estudio reveló que entre la población más joven el paro cardiaco provocaba también un abandono de los estudios. La tasa más alta de deserción escolar se registró entre los 30 y los 39 años, junto con los 60 y 65 años. Aunque el grupo más joven aún tenía una larga vida laboral por delante, explica el estudio, muchos se jubilaron temprano debido a depresión, insuficiencia cardiaca o diabetes.

La situación de Dinamarca es similar a la que vive Alemania, asegura la DPA. Según el Dr. Karl-Heinz Ladwig, miembro del consejo asesor científico de la German Heart Foundation, entre el 75 y el 85% de los pacientes que han sufrido un infarto en Alemania están empleados 2 años después de un ataque cardiaco, aunque con interrupciones. Tal y como reconoce este experto, “tenemos un alto índice de depresión entre las personas que han sufrido un ataque al corazón”. La rehabilitación es enormemente importante “para recuperar la confianza en el propio cuerpo", añade.