La ruta de señalización HIF1 había sido demostrada en el cáncer y la metástasis, sin embargo, todavía no se había estudiado este proceso en otros estados fisiológicos. Esta investigación podría aportar información a los mecanismos moleculares que ocurren en ciertas enfermedades congénitas asociadas con hipoxia o con alteraciones metabólicas, como es el caso de la preeclampsia o la diabetes gestacional.

El metabolismo cardiaco está programado para consumir glucosa durante la etapa fetal, mientras que, en etapas posteriores, en las que hay disponibilidad de oxígeno, está programados para oxidar los ácidos grasos, que producen más energía. Esta hipótesis era válida hasta el día de hoy.

Sin embargo, esta investigación replantea la regulación metabólica durante la gestación asociada al descenso de HIF1 en el corazón. El miocardio compacto, que originará el músculo de contracción en la etapa adulta, tiene niveles altos de HIF1 y presencia de glucosa. Sin embargo, el miocardio de trabéculas, que creará el sistema de conducción ventricular y transmitirá el impulso cardiaco, no expresa HIF1 ni glucosa, sino que presenta gran cantidad de mitocondrias.

Mantener la activación de HIF1, más allá de las variaciones embrionarias naturales, provoca defectos estructurales incompatibles con el desarrollo de la gestación, lo que provoca la muerte del embrión. Así, las alteraciones de la regulación metabólica embrionaria de la expresión de HIF1 dificultan la capacidad de contracción del miocardio y la función cardiaca, según indican los investigadores. El estudio se publica en la revista Developmental Cell.