La investigación se llevó a cabo entre diciembre de 2012 y julio de 2013. Se analizó a 641 adultos de edades comprendidas entre los 40 y los 74 años con un riesgo cardiovascular del 20% o superior. Además, presentaban al menos un factor de riesgo como una presión sistólica mayor o igual a 140 mm Hg; un índice de masa corporal igual o superior a 30 y eran fumadores. Todos ellos tenían acceso a teléfono, internet y correo electrónico.

Los 641 participantes fueron distribuidos en 2 grupos: el de intervención, con un total de 325 individuos; y el de control con 316. La intervención se desarrolló a través del servicio de salud en línea basado en llamadas de teléfono por parte de asesores entrenados que proporcionan apoyo para que los pacientes utilicen unas pautas para reducir el riesgo cardiovascular, optimizar el tratamiento, mejorar la adherencia terapéutica y aumentar la calidad de vida de los pacientes.

Para valorar la efectividad de la telemedicina, los autores del estudio tuvieron en cuenta la proporción de pacientes que respondieron al tratamiento y que lograron mantener o reducir su riesgo cardiovascular después de 12 meses. Los resultados señalan que el 50% de los participantes en el grupo de intervención respondieron al tratamiento, frente al 43% del grupo de control.

La intervención se asoció a reducciones en la presión sanguínea, de peso y del índice de masa corporal pero no del colesterol o del tabaquismo. Asimismo, produjo mejoras en la dieta, en la actividad física, la adherencia al tratamiento y aumentó la satisfacción del paciente en relación a la calidad de la atención recibida.