La válvula aórtica percutánea puede resultar de gran utilidad en aquellos casos en los que la cirugía cardiaca entrañe un riesgo muy alto para el paciente, según informan desde el hospital. Juan Sánchez-Rubio Lezcano, responsable del equipo de Cardiología del Hospital Quirónsalud de Zaragoza, ha explicado que, en el caso de este paciente, “tras estimar que existía un riesgo quirúrgico muy alto, se desestimó la cirugía convencional”.

Tal y como señala el centro, un 30% de los pacientes con estenosis aórtica severa tienen un riesgo quirúrgico demasiado elevado. En estos casos, añade, la válvula aórtica percutánea es prácticamente la única alternativa que les queda a estos pacientes considerados “inoperables”. A la reducción del tiempo de recuperación y de los riesgos de una cirugía cardiaca se suma la ventaja de que las únicas secuelas visibles son 2 pequeñas incisiones en ambas ingles.

Pese a que este procedimiento está inicialmente indicado para aquellos pacientes con un riesgo quirúrgico elevado, los especialistas no descartan que pueda extenderse a pacientes con un riesgo medio o bajo.

Juan Sánchez-Rubio Lezcano asegura que “a medio plazo, seguramente, se extenderá también a personas con riesgo moderado o incluso bajo, porque hay trabajos en curso para demostrar que los resultados son tan buenos como con la cirugía convencional”.