Uno de los datos presentados más relevantes, es el mejor abordaje del tratamiento del infarto agudo de miocardio, que se refleja en el incremento de angioplastias primarias cuyo aumento se ha notado especialmente en estos dos últimos años, con un ascenso de 14.600 (2014) a 15.060 (2015).

Según explica Pilar Jiménez, vocal de la Sección de Hemodinámica y Cardiología Intervencionista de la SEC, este crecimiento “ha sido a expensas de la disminución de angioplastias realizadas tras la administración de trombolisis”. El tratamiento clásico, tal y como detalla Jiménez, consistía en administrar medicamentos trombolíticos para disolver los trombos de las arterias.

En la actualidad, la angioplastia primaria mediante cateterismo e implantación de stent se ha constituido como mejor procedimiento para tratar el infarto, aunque no todos los hospitales disponen de laboratorio de hemodinámica para poder realizar esta intervención.

Las redes del Código Infarto, implantadas en España, han permitido los pacientes puedan ser referidos directamente a los centros que tienen capacidad para realizar angioplastias primarias. Con ello, los tiempos de actuación mejoran, así como el buen pronóstico del paciente con infarto agudo de miocardio, que durante tres años se mantiene en número de procedimientos totales, con 18.337 (2013), 17.825 (2014) y 18.319 (2015).