Shipra Arya, investigadora principal del estudio asegura que “la EAP, un estrechamiento de las arterias periféricas de las piernas, el estómago, los brazos y la cabeza, es la próxima epidemia cardiovascular. No se la reconoce bien ni está correctamente tratada en comparación con las enfermedades del corazón, y faltan investigaciones sobre el uso óptimo de las estatinas para los pacientes con EAP”.

En el estudio presentado, los investigadores estudiaron la base de datos de 208.000 personas con EAP y realizaron un seguimiento de 5,2 años a todos aquellos que tomaban medicamentos con estatinas en el momento del diagnóstico. Así, dividieron a los pacientes en tres grupos: aquellos que recibieron dosis altas de estatinas, los que recibieron dosis moderadas o bajas, y los que no tomaban ninguna cantidad.

Los hallazgos mostraron tres efectos beneficiosos en aquellos que la tomaban. Un 33% menos de riesgo de amputación y un 29% menos de riesgo de muerte entre aquellos pacientes con EAP que tomaban dosis altas de estatinas en comparación con aquellos que no las tomaban. Además, los que tomaban bajas dosis también mostraron un 22% menos de riesgo de amputación y muerte respecto a los que no habían ingerido nada.

“Nuestro estudio es uno de los mayores basados en la población de EAP y sugiere que, en los pacientes que han sido diagnosticados con EAP, debe valorarle la ingesta de altas dosis de estatinas, junto con otras medidas si el diagnóstico se lo permite, como dejar de fumar, una terapia antiagregante plaquetaria y un programa para caminar”, subraya Arya.