Según ha informado el hospital en una nota, la investigación evidencia que las mujeres que sufren una hemorragia cerebral tienen de media 6 años más que los hombres con la misma dolencia (81 años las mujeres y 75 años los hombres). También se han observado diferencias en la localización del hematoma cerebral: en hombres es más frecuente el hematoma profundo, mientras que en mujeres es más común en la zona lobular del cerebro, más superficial.

Respecto a los factores de riesgo asociados a sustancias, los hombres resultaron consumir más alcohol y tabaco que las mujeres que habían padecido una hemorragia cerebral. El sexo masculino, además, padecía con mayor prevalencia otras enfermedades cardiovasculares, como la patología arterial periférica (obstrucción de grandes arterias) o enfermedades coronarias, como la cardiopatía isquémica.

“La hemorragia intracerebral es el tipo de ictus más grave y es más frecuente en hombres que en mujeres. Provoca la defunción del 50% de las personas afectadas a los tres meses del episodio y únicamente el 20-25% de los pacientes sobrevive manteniendo una buena capacidad funcional”, explica Jaume Roquer, jefe de servicio de Neurología del Hospital del Mar y coordinador del Grupo de Investigación Neurovascular del IMIM.

La investigación también puso de manifiesto algunos parámetros para los que no existen diferencias entre hombres y mujeres, como la severidad de las hemorragias, el volumen de los hematomas o la mortalidad después de 3 meses. El origen más común de la enfermedad es la hipertensión arterial para ambos sexos. Tampoco es diferente para hombres y mujeres el tiempo transcurrido entre los primeros síntomas y la admisión hospitalaria, ni la terapia y rehabilitación recibidas en el hospital.

A pesar de algunas limitaciones, las conclusiones a las que han podido llegar los investigadores del Hospital del Mar son que las diferencias entre hombres y mujeres son importantes a la hora de considerar el riesgo de las enfermedades cardiovasculares. Avanzar en el conocimiento de este tipo de dolencias permitirá crear herramientas para poder combatirlas mejor y anticipar lo que sucede en el curso de la enfermedad.