Este estudio, presentado en el Congreso Europeo de Cardiología, celebrado el pasado mes en agosto en Roma, demostró que de más 4.000 pacientes que habían sufrido un infarto, solo un 43% tuvo una correcta adherencia al tratamiento. El 31% fue parcialmente adherente, y el 26% reconoció no cumplir con el tratamiento farmacológico.

Para evitar las segundas crisis cardiovasculares, según las conclusiones, los pacientes tienen que cumplir con el tratamiento prescrito por el facultativo en un 80%, es decir, ser totalmente adherentes. Esta plena adherencia, además, reduciría el coste derivado de los ingresos hospitalarios.

La enfermedad cardiovascular combinada con enfermedad coronaria, cerebrovascular o arteriopatía periférica es la primera causa de muerte en EE. UU. En España es la responsable de 124.000 muertes al año; la mitad de estos pacientes fallecidos no se adhería al tratamiento 2 años después del primer episodio, lo que complica no sufrir segundas crisis cardiovasculares.

Según declaraciones de Valentín Fuster, director del CNIC, a la agencia SINC, "Uno de los mayores retos de los cardiólogos con los pacientes que han sufrido un evento cardiovascular es la adherencia a la medicación". Este cardiólogo considera que la adherencia al tratamiento es menor cuando ha pasado un tiempo tras el primer accidente cardiovascular.