El mejor acceso conocido es la fístula arteriovenosa nativa, pero las agujas estándar, la punción o los movimientos del brazo del paciente pueden provocar traumatismos en dichas fístulas, según señalan los investigadores del estudio. En este sentido, recuerdan que los angiocatéteres minimizan las complicaciones de la punción durante la hemodiálisis.

Los autores incluyeron a un grupo de pacientes con fístula arteriovenosa nativa con más de 3 meses de antigüedad. En dicho grupo se compararon las prestaciones de las agujas estándar y los angiocatéteres a través de presiones arteriales, presiones venosas, flujos de bomba, dolor relacionado con las punciones y los tiempos de hemostasia.

Así, comprobaron que la percepción del dolor era similar cuando se utilizan angiocatéteres que cuando se utilizan agujas convencionales tras medirlo con la escala EVA. La menor rigidez de los mismos minimiza las extravasaciones accidentales, lo cual podría ser beneficioso para aquellos pacientes inquietos o con temblores, destacan desde el Hospital Universitario del Henares.

El estudio, titulado Punción de fístulas arteriovenosas para Hemodiálisis con angiocatéter: Una alternativa válida a las punciones convencionales, realizó un seguimiento a las 12 semanas, a las 6 semanas de punción convencional y otras 6 con angiocatéteres. Las conclusiones del estudio muestran que la punción de fístulas arteriovenosas para hemodiálisis con angiocatéter es una alternativa válida a las punciones convencionales.