La finalidad de la investigación, realizada entre 2003 y 2011, era evaluar la relación entre diferentes tratamientos antidepresivos y la incidencia de tres episodios cardiovasculares: infarto de miocardio, ictus y arritmia. Los investigadores tuvieron en cuenta el tipo de antidepresivo, la dosis y la duración del tratamiento.

Según los resultados, durante los 5 años de seguimiento del estudio, 772 pacientes sufrieron un infarto de miocardio, 1.106 padecieron un ictus y a 1.452 se les diagnosticó una arritmia. Los investigadores no encontraron relación alguna entre el tipo de antidepresivo suministrado y el infarto de miocardio.

Durante el primer año de seguimiento, los pacientes tratados con inhibidores de la serotonina registraron un riesgo bajo de sufrir un infarto de miocardio en comparación con aquellos a los que no se prescribió antidepresivos. En cuanto a los tratados con fluoxetina, estos presentaron también un riesgo bajo, frente a los que recibieron lofepramina que sí registraron un riesgo alto.

En lo que respecta a la posibilidad de sufrir un ictus o desarrollar una arritmia, el estudio destaca que no hallaron evidencia de que el tipo de antidepresivos contribuya a aumentar el riesgo de sufrir uno de estos dos accidentes cardiovasculares. Sin embargo, la fluoxetina sí reduce el riesgo de sufrir una arritmia.