Los investigadores realizaron un análisis retrospectivo de los injertos realizados a la arteria pedia en dicho hospital entre los años 2000 y 2014. Así, registraron variables como la edad, el sexo, los factores de riesgo cardiovascular y la comorbilidad renal. Además, analizaron otras variables como la permeabilidad primaria, asistida y secundaria, la tasa libre de amputación y la mortalidad a 1 y 3 años.

El estudio se basó un análisis estadístico uni y multivariante basada en los test no paramétricos de Mann-Whitney y Kruskal-Wallis. En total, los autores del estudio analizaron 59 injertos en 49 pacientes con una edad media de 72 años. El 59% eran hombres, el 83% eran diabéticos y el 20% estaban en diálisis. La indicación fue isquemia crítica en todos los casos.

Los 59 injertos utilizados incluyeron 49% venas safenas invertidas, 29% venas safenas in situ, 12% venas de brazo y 12% injertos compuestos. Entre las arterias donantes se encontraban la femoral común (9%), la femoral superficial (27%), la primera porción de poplítea (3%), la tercera porción de poplítea (35%), la arteria tibial anterior (5%) y el injerto previo (20%).

El seguimiento medio del estudio fue de 27 meses y las permeabilidades primaria, asistida, secundaria y el salvamento de la extremidad al año fueron del 53, del 73, del 80 y del 82%, respectivamente. Los resultados de la investigación mostraron una mortalidad perioperatoria del 3% a lo largo de los 14 años de estudio.

Además, la permeabilidad secundaria fue del 79% y la supervivencia libre de amputación, del 78% a los 3 años. Por todo ello, los investigadores consideran que los injertos a la arteria pedia son una opción válida en isquemia crítica pues ofrecen buenas tasas de permeabilidad y de salvamento de la extremidad a 1 y 3 años.