La estenosis de la arteria carótida puede gestionarse a través de la reducción de factores de riesgo o de intervenciones quirúrgicas como la endarterectomía carotídea o estent de la arteria carótida. A pesar de que muchos factores influyen en el manejo de esta condición, se desconoce si los pacientes tienen preferencia por ciertas intervenciones quirúrgicas cuando el tipo de procedimiento está vinculado al pago por cirugía.

Para este estudio, investigadores del Brigham and Women's Hospital examinaron las bases de datos del Department of Defense Military Health System Data Repository para las personas que tenían un diagnóstico de estenosis de la arteria carótida entre los años 2006 y 2010. En total, 10.579 personas tenían un diagnóstico de estenosis de la arteria carótida, de los que 1.307 (12%) fueron sometidos, al menos, a un procedimiento.

Más capacidad de gestión del paciente

Así, analizaron la asociación del sistema de tratamiento (de médicos de pago o de médicos militares con salarios fijos) y su relación con las probabilidades de recibir ciertos tipos de intervenciones (endarterectomía carótida o un estent de la arteria carótida) y someterse a una gestión de los procedimientos.

Después de ajustar los factores demográficos y clínicos, las probabilidades de someterse a una gestión de los procedimientos fueron significativamente mayores en los pacientes que se operaban con médicos de pago en comparación con los que estaban intervenidos por médicos con salarios fijos, tanto en los individuos que tenían síntomas como los que no.

Los investigadores explican que “aunque es difícil captar por completo los factores que motivan a los pacientes y a los médicos, respecto a la gestión de la estenosis carotídea, nuestros resultados parecen apoyar la conclusión de que existe una mayor demanda inducida por las preferencias del paciente” en relación a su gestión del procedimiento.

Y añaden que “en vista de estos hallazgos, la comunidad dedicada al cuidado de la salud debe centrarse en maneras de detectar el potencial de las políticas de oferta y demanda para equilibrar los incentivos entre los pacientes, los médicos y la sociedad” para comprender mejor los mecanismos de preferencias que benefician a todos, explican los autores del estudio.