Los pacientes negros presentan una enfermedad vascular más avanzada y una mayor carga de factores de riesgo en el momento de la cirugía vascular inicial, en comparación con los pacientes de raza blanca, según un estudio de la división de Cirugía Vascular y Endovascular de la Facultad de Medicina de Harvard.

El estudio, publicado en el Journal of Vascular Surgery, se basó en 76.372 sujetos de raza blanca o negra registrados, entre 2009 y 2014 por la Vascular Quality Initiative (VQI). Los pacientes negros (9% del total de estudio), eran más jóvenes, más probablemente mujeres y presentaban mayores tasas de diabetes insulinodependiente, hipertensión, insuficiencia cardiaca congestiva, disfunción renal y dependencia de la diálisis.

De los 17.346 sujetos que padecían aneurisma aórtico abdominal (AAA), el 5% constituido por pacientes negros tenía una propensión del 62% a necesitar estatinas antes de la cirugía vascular, en comparación con el 69% del grupo blanco. Así mismo, tenían menos probabilidades de ser dados de alta con un tratamiento antiplaquetario y de estatinas tras la operación (60% frente a 64%).

De los 23.761 sujetos intervenidos de enfermedad arterial periférica (EAP) inguinal, el 18% formado por pacientes negros tenía una propensión del 61% a necesitar estatinas antes de la intervención, en comparación con el 67% del grupo blanco. Además, tenían menos probabilidades de ser dados de alta con un tratamiento antiplaquetario y de estatinas tras la cirugía vascular (64% frente a 67%).

Con estos datos, el autor principal Marc L. Schermerhorn y su equipo, concluyeron que los pacientes negros presentaban una enfermedad vascular más grave: su proporción de enfermedad carotídea sintomática era del 36% frente al 31% del grupo blanco, y la de AAA del 27% frente al 16%. Además, el riesgo de sufrir isquemia crónica de las extremidades era del 73% frente al 62% de los pacientes blancos. Los aneurismas de la arteria ilíaca concurrentes en el momento de la reparación de la AAA eran más frecuentes en pacientes negros.

“Muchos estudios han demostrado disparidades raciales después de la cirugía vascular mayor, pero pocos han identificado las razones de estas disparidades”, justifica Schermerhorn, quien, para reducir estas diferencias propone “controlar los factores de riesgo, identificar y tratar las enfermedades arteriales de manera oportuna y optimizar el tratamiento médico entre los pacientes negros”.