“En la actualidad y en nuestro medio, la diabetes es la primera causa de ceguera, de diálisis por insuficiencia renal terminal y de amputaciones no traumáticas y ligadas a la patología vascular (EAP) y desarrollada en los miembros inferiores", explica Enrique Puras, jefe del Servicio de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, donde existe desde hace varios años una Unidad de Pie Diabético.

Según el centro, se calcula que entre un 15% y un 25% de los pacientes diabéticos tendrá problemas en los pies a lo largo de su vida. De ellos, el 90% sufrirá una amputación derivada de las complicaciones propias de la diabetes. Hoy por hoy, la incidencia anual de amputaciones no traumáticas en España, en el caso de los diabéticos, es de 73 por cada 100.000 hombres y de 23 por cada 100.000 mujeres.

Aunque el pie diabético es especialmente frecuente en varones mayores de 45 años y en personas con diabetes tipo 2, el sexo femenino y la diabetes tipo 1 no eximen de esta complicación. Su cuidado es, de acuerdo con Quirónsalud, tan importante como la detección precoz de la enfermedad arterial periférica (EAP), que a menudo se produce demasiado tarde, cuando ya han aparecido úlceras en los pies.

“Cuando alguien desarrolla una úlcera de pie diabético, se produce como consecuencia de una degeneración del estado vascular y neurológico a nivel general. Todos estos procesos suelen aparecer en pacientes con diabetes de larga duración –más de diez años de evolución– y con un mal control metabólico de su enfermedad”, señala el jefe de la mencionada Unidad, José Luis Lázaro, que recomienda que los pacientes diabéticos se sometan a revisiones vasculares, neurológicas y biomecánicas periódicas.

“El podólogo juega un papel muy importante en la prevención del pie diabético”, añade el especialista, recordando que “un calzado mal ajustado o poco apropiado y una alteración en la forma del pie y en la marcha del paciente son las primeras causas de lesiones de pie diabético”. Para hacer un diagnóstico correcto, es necesario realizar un screening básico del estado vascular y tomar la tensión arterial del pie y compararla con la presión del brazo. Ante cualquier alteración, hay que hacer un estudio vascular mediante eco-doppler, mediación de la presión transcutánea de oxígeno o fotopletismografía.

Según datos del estudio SOIKOS, el gasto medio directo por paciente en España supone un 117% del coste médico global por paciente sobre el gasto sanitario per cápita. El 46% corresponde al tratamiento farmacológico, mientras que un 32% se debe a la hospitalización y un 26% a la asistencia ambulatoria (especialidades y urgencias). Los costes derivados de la atención del pie diabético no son comparables con el impacto físico y emocional de este trastorno en el paciente y su entorno familiar.