Para llevar a cabo el estudio, los investigadores seleccionaron a 20 radiólogos en buen estado de salud con un promedio de edad de 32 años. Se evaluó la función cardiaca antes y después del turno de 24 horas. Los participantes habían dormido un promedio de 3 horas. Después del turno, mostraron cambios significativos en la presión arterial y la frecuencia cardiaca.

Los investigadores aseguran que estos hallazgos podrían ayudar a comprender mejor cómo afectan la carga de trabajo y la duración del turno a la salud pública. Tal y como señalan, es frecuente que las personas de los servicios de bomberos y de emergencias médicas trabajen en turnos de 24 horas que les dejan pocas oportunidades para dormir.

El estudio se ha presentado en la reunión anual de la Asociación de Radiología de América del Norte (Radiological Society of North America). Este es el primer estudio que examina cómo los turnos de 24 horas afectan a la función cardiaca. No obstante, los investigadores reconocen que es necesario profundizar y realizar un estudio más amplio para evaluar los efectos a largo plazo de la pérdida de sueño en la función cardiaca.