Esfingosina-1-fosfato (S1P, por sus siglas en inglés) es un esfingolípido de señalización que desempeña un papel importante en la salud de los vasos sanguíneos. Los receptores de S1P recubren la superficie del endotelio. Según explican los expertos, cuando las moléculas de S1P activan los receptores de las células endoteliales, estas suprimen la inflamación de los vasos y ayudan a regular su estado.

Conocer estos datos ha permitido que los investigadores del Boston Children's Vascular Biology Program diseñen una nueva vía para aumentar la actividad de los receptores de S1P. Gracias a una mayor actividad de dichos receptores, los vasos sanguíneos podrían recuperarse de algunas condiciones en las que estos se encuentran involucrados, como el infarto de miocardio.

“El colesterol de alta densidad (HDL), también conocido como colesterol bueno, lleva una proteína llamada ApoM, que a su vez atrae y se une a S1P”, asegura en una nota de prensa Patricia K. Donahoe, profesora de la Universidad de Harvard.

Así, el HDL en combinación con ApoM y S1P, provocaría la activación de los receptores de S1P y de las células endoteliales para reparar los vasos sanguíneos. Sin embargo, combinar estas 3 sustancias no es tan sencillo. El HDL es una nanopartícula muy compleja y ApoM es difícil de sintetizar y de producir en el laboratorio. Gracias a estudios anteriores, los investigadores conocían que la molécula sintética de ApoM es inestable y solo tiene una vida media de 15 minutos en el interior del cuerpo.

Combinación sintética triple

Para conseguir los resultados deseados, sería necesario que ApoM pudiera permanecer en el cuerpo durante un periodo de tiempo superior. Con este objetivo, los científicos tomaron un fragmento de un anticuerpo altamente estable llamado Fc y lo fusionaron con ApoM sintético (ApoM-Fc). Posteriormente, lo combinaron con S1P en ratones con diversas patologías y lesiones vasculares.

Así, comprobaron que ApoM-Fc tenía una vida media más larga que ApoM sola, con una duración total de 90 horas en sangre. En el torrente sanguíneo de los ratones, ApoM-Fc activó los receptores S1P de las células endoteliales. Sorprendentemente, la combinación terapéutica de ApoM-Fc y S1P redujo la presión arterial en ratones hipertensos, mitigó el daño tisular causado por un infarto de miocardio y aumentó la recuperación del tejido cerebral después de un accidente cerebrovascular.

Según explican los investigadores, combinar ApoM-Fc con S1P producía “un claro beneficio terapéutico en estudios preclínicos en modelos animales. En ratones, permitió que los vasos sanguíneos se repararan mejor después de diversos tipos de lesiones y enfermedades por lo que estamos ansiosos de averiguar si esto podría aplicarse algún día a la práctica clínica”, señala Timothy Hla, investigador del Boston Children's Vascular Biology Program.