Las sesiones prolongadas frente a la televisión aumentan el riesgo de tromboembolismo venoso, según un estudio de la Universidad de Minnesota en Estados Unidos. Según el texto que publica el Journal of Thrombosis and Thrombolysis, en algunos casos esta conducta sedentaria provoca una circulación sanguínea anormal en manos y pies imposible de contrarrestar con ejercicio.

Yasuhiko Kubota, autor principal del estudio, y su equipo examinaron los datos de 15.158 estadounidenses de entre 45 y 64 años; se trata del primer estudio de estas características centrado en una población occidental, más propensa a la coagulación que los pacientes de ascendencia asiática. Todos los participantes se sometieron a una serie de pruebas de imagen y respondieron a cuestiones sobre:

  1. Sobrepeso.
  2. Hábito tabáquico.
  3. Hábitos deportivos.
  4. Estado general de salud.
  5. Horas de ocio frente al televisor.
  6. Tratamientos hospitalarios recibidos.

Según informan los autores, las pruebas de imagen revelaron 691 casos de tromboembolismos venosos. Los voluntarios que más horas habían pasado viendo la televisión tenían un riesgo 1,7 veces mayor de sufrir un tromboembolismo venoso en comparación con aquellos que no la veían nunca o casi nunca. Dicho riesgo permanencia elevado incluso tras ajustar factores como el peso o la actividad deportiva.

“Estos resultados sugieren que, incluso las personas que participan regularmente en actividades físicas, no deben ignorar los daños potenciales de conductas sedentarias prolongadas como la de ver televisión”, concluye Kubota, quien recomienda “evitar pasar muchas horasviendo programas,, controlar el peso corporal y aumentar la actividad física para para prevenir el tromboembolismo venoso”.