Con motivo del Día Mundial de la Trombosis que se celebrará esta semana, los expertos han realizado una modificación del documento original publicado el año pasado, con una adaptación al entorno sanitario español. Dicha adaptación ha incorporado nuevas evidencias relativas a la descripción general de la prevención de la trombosis oncológica (prevalencia, pronóstico, tratamiento y costes) y nuevas medidas para tratar de reducir la morbilidad y la mortalidad asociada a la ETV.

Durante la presentación del libro, a la cual asistió MedLab.email, Miguel Ángel Calleja, presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria, destacó que, “en los pacientes con cáncer, la embolia pulmonar es 2 veces más frecuente que el infarto” y que 1 de cada 3 pacientes que ha sufrido embolia pulmonar en el hospital, en realidad, acudía al centro hospitalario por otros motivos no relacionados.

Estrategias informativas y de actuación

En la presentación del libro también se realizó un debate en relación a la información de la que disponen médicos y pacientes sobre el tratamiento y prevención de la trombosis oncológica. En este sentido, Begoña Barragán, presidenta del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), destacó que no existen “materiales escritos suficientes para que el paciente se informe sobre el cáncer” una vez que se le diagnostica, a pesar de que pueda consultar a familiares o páginas web.

No obstante, y a pesar de que se pongan en marcha medidas como la elaboración de un libro blanco, es difícil lograr la prevención de la trombosis oncológica, en opinión de Ramón Lecumberri, hematólogo de la Clínica Universidad de Navarra. El experto denuncia que no hay ninguna estrategia verdaderamente útil y que las medidas que se han llevado a cabo hasta ahora “tienen un impacto de pocos minutos” y solo son eficaces “cuando al clínico se le bombardea por todos los lados”.

Para mejorar la prevención de la trombosis oncológica, Calleja recuerda cuales son los posibles síntomas que puede experimentar el paciente con cáncer. Así, señala que es normal que el sujeto tenga hinchazón y dolor de piernas a las 24 horas de la administración de la quimioterapia. Sin embargo, si a las 48 horas estos síntomas persisten podría tratarse de una trombosis. La dificultad para respirar sin causa aparente también podría estar relacionada con embolia pulmonar, explica el especialista.

Colaboración multidisciplinar

En la identificación de dichos síntomas, Julia Ocaña Guaita, vocal de formación de la Seacv, ha afirmado en declaraciones a MedLab.email que “el 80% de la asistencia urgente que hace un cirujano vascular en un centro hospitalario es para tratar trombosis venosas y para prevenir la enfermedad tromboembólica y el tromboembolismo pulmonar”, de ahí la importancia de llevar a cabo medidas como la adaptación del libro blanco al ámbito español.

En opinión de Ocaña, es importante la coordinación entre cirujanos vasculares, hematólogos, neumólogos, internistas, médicos de urgencia y oncólogos para mejorar el conocimiento sobre “los métodos diagnósticos y las enfermedades concomitantes”. Por otra parte, y aunque la formación del angiólogo y el cirujano vascular “es muy buena porque es una parcela de nuestra especialidad que se sigue actualizando continuamente”, se necesita más investigación.

La experta asegura que, “de momento, para la prevención, las heparinas de bajo peso molecular siguen siendo los tratamientos más habituales. Si bien es cierto que anticoagulantes de nuevas generaciones están tomando un papel muy relevante, sobre todo una vez diagnosticada la trombosis venosa”. Los especialistas destacan la importancia de aumentar la investigación sobre esta patología y de difundir medidas orientadas a la prevención de la trombosis oncológica.