Estos datos han sido publicados en un estudio del Journal of the American College of Cardiology. Según este análisis, los datos de presión arterial pulmonar que recibe el equipo médico diariamente, permiten ajustar mejor y con más frecuencia el tratamiento con diuréticos y vasodilatadores. Observar la tendencia de la presión de llenado ventricular ayuda a anticiparse a situaciones en las que pueda ser necesaria la hospitalización.

Estos sistemas de control remoto o monitorización pueden ser útiles a la hora de guiar a los facultativos en el manejo de la insuficiencia cardiaca. Además, pueden contribuir a reducir la presión de la arteria pulmonar, mejorando de esta manera la calidad de vida de los pacientes y el número de hospitalizaciones.

La investigación ha puesto de relieve que a los pacientes de insuficiencia cardiaca con monitorización activa se les modificó el tratamiento más del doble de veces que al grupo de control, cuyo tratamiento se ajustaba en base a los síntomas de la enfermedad.

La presidenta de la SEC, Rosa María Lidón ha explicado que monitorizar la presión arterial pulmonar permite personalizar el tratamiento, ajustándolo a indicadores como el peso, la tensión arterial o el ritmo cardiaco. Aun así, desde la SEC insisten en la necesidad de consensuar a qué tipo de pacientes puede indicarse este sistema, puesto que es un tratamiento invasivo.

Desde la Sociedad Española del Corazón recuerdan que la insuficiencia cardiaca es la incapacidad del corazón de bombear sangre en el volumen adecuado, y actualmente constituye la primera causa de hospitalización en los mayores de 65 años en España. Cada año se diagnostican 100.000 casos nuevos en el mundo.