Después de la cirugía, los pacientes pasarán a dicha unidad cuidados críticos posquirúrgicos para que los anestesistas y cardiólogos monitoricen que la anestesia no ha provocado problemas. En caso de que aparecieran, los pacientes contarían con la dotación técnica necesaria para resolverlos (monitores, ventiladores respiratorios, etc.). Tras comprobar que el paciente se recupera favorablemente, este es trasladado a planta.

La nueva unidad de cuidados críticos posquirúrgicos se suma a los dispositivos de readaptación al medio, empleado al intervenir con anestesia local, y la unidad de reanimación posquirúrgica, en la que los pacientes reposan tras ser intervenidos con anestesia general, según indica la Oficina de Comunicación de la Comunidad de Madrid. Estos dispositivos tratan de vigilar los efectos de la anestesia en la recuperación del paciente.

Este hospital realizó 8.318 intervenciones quirúrgicas en 2016, de las que 2.472 fueron pacientes que requirieron ingreso hospitalario y 5.818 ambulatorios. El centro realiza intervenciones con necesidades anestésicas muy distintas, desde las que requieren anestesia local a las que requieren anestesia general, con y sin ingreso (cirugía mayor ambulatoria). La nueva unidad de reanimación posquirúrgica está dotada con 6 camas, anestesistas, cardiólogos y neumólogos.

La incorporación de un nuevo cardiólogo en el Hospital Santa Cristina permite que los pacientes que lo requieran tengan un estudio cardiológico antes de la intervención que se llevará a cabo en dicho centro. Con ello evitarán que los pacientes tengan que traerlo de otros centros sanitarios o que tenga que realizarse en otro hospital. Ello reduce los tiempos de intervención, lo que redunda en una mejora del paciente, según indica la Consejería de Sanidad.