El doctor Roberto Petidier, del Servicio de Geriatría del Hospital Universitario de Getafe, es el coordinador de este nuevo consenso que ha sido desarrollado por un equipo multidisciplinar de clínicos de toda España. El documento de consenso sobre el tratamiento anticoagulante en ancianos se estructura en 5 puntos:

  1. Valoración geriátrica integral.
  2. Beneficio neto de la anticoagulación oral.
  3. Caídas del anciano.
  4. Fármacos antivitamina K y anticoagulantes orales directos.
  5. Objetivos de control de síntomas.

El primero de ellos se refiere a la valoración geriátrica integral y señala que ante cualquier paciente con fibrilación auricular no valvular mayor de 75 años es necesario realizar esta valoración que aborda el estado funcional, cognitivo, nutricional, la comorbilidad y el riesgo de caídas, entre otros aspectos.

El documento de consenso sobre el tratamiento anticoagulante en ancianos subraya que, con la edad, el beneficio neto de la anticoagulación oral aumenta, y rechaza que las caídas sean una contraindicación para iniciar este tratamiento.

En relación a los fármacos antivitamina K, el documento de consenso asegura que, en comparación con los anticoagulantes orales directos, los últimos han mostrado una eficacia similar en la prevención del ictus cardiometabólico y mayor seguridad en cuanto a sangrados mayores.

Por último, en los pacientes con una esperanza de vida inferior a 6 meses se deben priorizar los objetivos de control de síntomas frente a los de profilaxis, aconseja el documento. Esta decisión debe ser consensuada con el paciente y sus familiares, según señala. La fibrilación auricular no valvular afecta al 8,5% de la población española mayor de 60 años, señala la nota de prensa.