La poliangeítis con granulomatosis es, junto con la poliangeítis microscópica y la granulomatosis eosinofílica con poliangeítis, uno de los principales subtipos de las vasculitis anticuerpos anticitoplasma de neutrófilos (ANCA) asociadas. Solo el 2% de ellos suele recurrir al trasplante, según indican los investigadores del CHUAC. Por ello, decidieron presentar un caso clínico de un hombre de 57 años que había sido trasplantado de riñón en 2006.

El trasplante se produjo como consecuencia de una enfermedad renal crónica secundaria a poliangeitis con granulomatosis (refractaria a ciclofosfamida), que presentaba un nuevo brote de la enfermedad, resuelto tras un tratamiento con esteroides y rituximab. La manifestación inicial del brote fue la rectorragia, interpretada, en un primer momento, en el contexto de una diverticulitis. Este diagnóstico se apoyó en los hallazgos del TAC abdominal.

Posteriormente, los médicos evidenciaron una mala evolución del cuadro, con aparición de anemización, hemorragia pulmonar e insuficiencia renal rápidamente progresiva. Las manifestaciones del brote se determinaron tanto a nivel clínico (rectorragia, hemoptisis, hemorragia pulmonar y deterioro de función renal), como analítico e histológico (con presencia de necrosis fibrinoide en un glomérulo en la biopsia renal realizada).

Tratamiento con rituximab

Además del tratamiento de soporte con transfusiones de concentrados de hematíes y sesiones de hemodiálisis, el paciente inició un tratamiento con esteroides y rituximab basado en un ciclo semanal durante 4 semanas. Según indicaron los investigadores durante el congreso, el sujeto tuvo una evolución favorable que ya podía observarse desde la primera semana, con niveles de creatinina plasmática al alta de 1,2 mg/dl a los 37 días del ingreso.

Aunque los médicos que presentaron el caso subrayan que, en la literatura médica, se describe la posibilidad de recidiva de la granulomatosis con poliangeítis en el paciente trasplantado renal con tratamiento inmunosupresor activo, esta suele ser poco probable. Según indican, las recomendaciones son favorables a su tratamiento con ciclofosfamida y esteroides si bien en este caso, se decidió iniciar rituximab y esteroides.

Este procedimiento se llevó a cabo debido al antecedente de refractariedad a la primera y el tratamiento activo con tacrolimus y micofenolato en el momento del brote. Los resultados de esta terapia resultaron favorables, determinados por el cese de la clínica, la recuperación de la función renal y el descenso de anticuerpos ANCA-PR3. Según señalan los investigadores, este es el tercer caso de recidiva de una vasculitis en el trasplante y el primero tratado con rituximab.