La investigación publicada en Occupational Medicine reconoce que los efectos cardiovasculares a largo plazo del buceo han sido menos estudiados que los producidos por la exposición a la presión ambiental. El objetivo de este estudio ha sido evaluar los problemas cardiovasculares en aquellas personas que practican buceo, y más concretamente, en instructores de buceo.

Para comprobar los efectos cardiovasculares que produce el buceo, los autores del estudio compararon la prevalencia de la enfermedad en los exbuzos y en personas no buceadoras. La información de los exbuzos se obtuvo del proyecto Norwegian Diver 2011, mientras que los datos de la población general se recogieron a través de la encuesta HUNT3.

Los resultados de la investigación, realizada en una muestra de 768 exbuceadores, mostraron que la prevalencia de la hipertensión fue del 28% en aquellos instructores de buceo que realizaban un descanso de 24 horas tras haber estado practicando buceo de forma intensa durante 3 días. En cuanto a la prevalencia del infarto de miocardio fue del 11% en instructores de buceo con más de 150 inmersiones profesionales al año. Aquellos que realizaron menos de 50, registraron una prevalencia del 4%.

Los investigadores concluyen que el buceo puede tener efectos cardiovasculares adversos a largo plazo. Sin embargo, destacan la necesidad de realizar estudios adicionales para confirmar si esto se asocia con el buceo per se o con la actividad física extenuante.