Según ha señalado la SEMICYUC, el 20% de las personas que mueren por parada cardiorrespiratoria podrían sobrevivir con una RCP practicada en los primeros 8 minutos. La sociedad científica ha querido remarcar la importancia de la cadena de supervivencia que consta de 4 fases: reconocimiento y activación del sistema de emergencias médicas; llamada al 112, RCP; desfibrilación precoz, soporte vital avanzado y cuidados posreanimación.

La RCP avanzada requiere equipamiento y entrenamiento adecuados, recuerda la SEMICYUC. Lo ideal es iniciarla antes de 8 minutos desde la parada y necesita al menos 2 reanimadores. El objetivo es realizar compresiones torácicas de calidad, es decir, con una frecuencia de 100-120 por minuto y con una profundidad de 5-6 centímetros; para así lograr una desfibrilación precoz.

La SEMICYUC también ha subrayado la importancia de la formación para realizar una RCP instrumentalizada. Asimismo, considera esencial que los médicos tengan conocimientos en asistencia circulatoria y ventilatoria, en la utilización de fármacos, accesos venosos, y en la identificación y tratamiento de arritmias. Todo el conocimiento teórico se debe completar con talleres prácticos sobre RCP básica y en equipo, RCP avanzada y con desfibrilador automático, RCP pediátrica y con simulador Megacode.