La revisión sistemática, que fue realizada dentro del Programa Científico de la ENMT-ISCIII en colaboración con la Unidad Docente de Medicina del Trabajo de la Comunidad de Madrid, utilizó 5 bases de datos (Medline, Lilacs, Ibecs, Cochrane Library Plus y Osh Update), de las que se seleccionaron 16 artículos tras descartar del total de 465 referencias.

Los investigadores observaron, que en 9 de los 16 artículos existe una asociación entre el tiempo de bipedestación y la IVC. No obstante, la mayoría de los artículos no permitían determinar a partir de cuántas horas se consideraba como tiempo prolongado de bipedestación.

Algunos autores establecían diferencias entre ambos sexos, y consideraban que la mujer podía verse más afectada por la IVC por trabajar como “ama de casa” después del horario laboral. Otros consideraban que era posible que la mujer padeciera más IVC por desempeñar más trabajos en bipedestación que los hombres. Además, se relacionaron otras causas con IVC, como la temperatura ambiental, la humedad y tener los pies planos.

“No se puede recomendar la inclusión de la IVC en la lista de enfermedades profesionales, como ha ocurrido en Argentina, ya que, aunque en nuestro estudio se han encontrado 9 artículos de los 16 totales que relacionan directamente la IVC con el tiempo prologando en bipedestación, presentaban gran cantidad de sesgos, y la mayoría de los artículos consultados no encontraron una asociación directa de la bipedestación prolongada como único factor de riesgo para la aparición de IVC”, explican los investigadores.