A través de esta investigación, los científicos pudieron proponer la hipótesis de que la oubaína endógena baña las células de la médula suprarrenal. Esto facilitaría el mantenimiento prolongado de la secreción de adrenalina, asegurando así su presencia en los distintos órganos y tejidos para garantizar su funcionamiento en situaciones de estrés prolongado.

Los derivados de la digital son productos cuya estructura química es similar a la de las hormonas corticoides, que se fabrican y secretan en la corteza de la glándula suprarrenal y se ubican encima de cada riñón. La médula de la glándula suprarrenal también fabrica y secreta otra hormona, la adrenalina, mientras que las hormonas corticales y medulares complementan sus numerosos efectos fisiológicos de manera secuencial y altamente coordinada, tal y como se detalla en un comunicado del estudio. 

Antonio García, director de la investigación, explica así este proceso fisiológico:

“En una emergencia que amenaza la vida, la adrenalina almacenada en vesículas se libera a la circulación de forma explosiva para actuar en prácticamente cada célula del organismo, con el fin de disponerle para afrontar y sobrevivir a esa amenaza, en una reacción de lucha o huida”.

De tal forma que “la frecuencia del latido cardiaco se acelera bruscamente, la fuerza de contracción del corazón aumenta para llevar más sangre oxigenada a los tejidos, las pupilas se dilatan para ampliar el campo visual, las arterias que irrigan el cerebro y los músculos aumentan su calibre para enfrentarse a la imprevista emergencia”.

Además, “todo ello se completa con la liberación a la circulación sanguínea de glucosa desde sus depósitos en forma de glucógeno en hígado y músculo, proveyendo así la energía necesaria para mantener la alerta, para luchar o huir del peligro”, agrega el investigador.

Si la adrenalina que secreta la célula cromafín de la médula suprarrenal a la circulación sirve para poner en guardia inmediata al individuo amenazado, el cortisol de la corteza suprarrenal interviene cuando se prolonga el estado de emergencia, según revelan los autores en uno de los informes. 

Su función consiste así en asegurar el equilibrio del medio interno y el metabolismo celular en rangos de tiempo mayores (horas, días, semanas). De hecho, son bastante conocidos los usos de altas dosis de corticoides en las enfermedades alérgico-inflamatorias agudas y crónicas, o en el cáncer y el trasplante de órganos por su acción inmunosupresora.