Una nueva investigación, que se publica en Journal of Vascular Surgery, analiza resultados de los dos tipos de revascularización para identificar predictores de fracaso endovascular.

El estudio restrospectivo evaluó 161 pacientes con IMC tratados entre 2008 y 2012. Entre todos ellos, 116 (72%) fueron tratados primero con RE y 45 (28%) con RA; 11 individuos fallecieron. Del grupo de pacientes a los que se practicó RE, 27 (23%) desarrollaron reestenosis y necesitaron RA.

Los pacientes tratados con RE eran mayores (73 frente a 66 años), tenían comorbilidades similares y la mayor tasa de lesiones cortas (≤2 cm) en las angiografías preoperatorias (23% vs 47%). Las tasas de supervivencia fueron mayores en el grupo de RE (91% vs.74%). La duración de la hospitalización y de la estancia en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) fue más corta en el grupo de RE.

Se realizó un análisis de subgrupos entre los pacientes para los que la RE se produjo con éxito y para los que se produjo fracaso y necesitaron RA. Los pacientes con fallo de RE tuvieron tasas significativamente más altas de enfermedad oclusiva de aorta (86% vs. 49%) y lesiones largas ≤2 cm en la angiografía (57% vs. 12%).

Las conclusiones mostraron que los pacientes con ER tuvieron una mortalidad perioperatoria (30 días) similar y una hospitalización más corta, pero obtuvieron una tasa más alta de reestenosis que requirió una segunda intervención, comparada con RO. Los pacientes con ER que requirieron reintervención tuvieron lesiones más largas, así como tasas más altas de enfermedad oclusiva de la aorta en la angiografía preoperatoria.

Los pacientes que pasaron de RE a RA tuvieron mayor mortalidad perioperatoria que cualquiera de los pacientes que fueron originalmente tratados por RO. Estos hallazgos podrían guiar la selección del tratamiento en isquemia mesentérica crónica entre RE y RO.