Válvula aórtica percutánea

Otras técnicas que empiezan a realizarse en el ámbito sanitario privado incluyen la incorporación de la válvula aórtica percutánea. El Hospital Quirónsalud de Zaragoza ha implantado la primera válvula aórtica percutánea a una paciente de 81 años; un procedimiento que minimiza los riesgos de la cirugía cardiaca convencional y mejora los tiempos de recuperación tras la intervención, especialmente en aquellos pacientes con estenosis aórtica severa.

El 30% de estos pacientes suelen tener un riesgo tan elevado que la válvula aórtica percutánea es la única opción posible. Además de la minimizar los riesgos y mejorar la recuperación, la cicatrización posterior es más estética pues solo queda la marca de 2 pequeñas incisiones.

Puesto que esta cirugía es tan eficaz y ofrece tantas ventajas, los médicos empiezan a barajar la posibilidad de que se extienda a pacientes que tengan un riesgo moderado o bajo en pocos años, de manera que iguale a la cirugía convencional.

 

Prevención mediante estatinas

Pero como dice el refrán “más vale prevenir que curar”. Por eso, es mejor evitar las intervenciones quirúrgicas, en la medida de lo posible, mediante los tratamientos farmacológicos que estén disponibles, como es el caso de las estatinas, que podrían evitar ciertas enfermedades cardiovasculares. Así ha quedado reflejado en una de las últimas revisiones, publicadas en The Lancet, que evalúan la seguridad y la eficacia de esta terapia. 

Entre las principales conclusiones de la revisión se destaca que reducir 2 mmol/L de colesterol durante 5 años (como 40 mg de atorvastatina al día) conseguiría evitar ciertas enfermedades cardiovasculares. Pues, tal y como refleja la revisión, 1 mmol/L de reducción de colesterol LDL puede reducir el 25% riesgo de muerte coronaria y ataque cardiaco, accidente cerebrovascular isquémico, y procedimiento de revascularización coronaria, cada año (posterior al primero de tratamiento) en el que se continúa consumiendo estatinas.

Además, se encontró una relación entre la terapia con estatinas y la reducción del riesgo de padecer otras patologías, como las enfermedades respiratorias, las infecciones, las trombosis venosas profundas y la fibrilación auricular posoperatoria.

En lo relativo a los efectos secundarios producidos, las estatinas aumentaban el riesgo de miopatía (algunos podrían derivar a rabdomiolisis), aunque en proporciones muy bajas a lo largo de cada año de tratamiento. Las estatinas también incrementaban entre un 10 y un 20% el riesgo de desarrollar diabetes por cada 10.000 pacientes tratados al año.

No obstante, los investigadores aseguran que son más grandes las cifras de pacientes que evitan los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares mediante el tratamiento con estatinas, que aquellos que tienen efectos secundarios como consecuencia de su consumo, por lo que no habría motivo por el que desaconsejar su consumo o alarmar sobre los efectos secundarios.

 

Predecir el riesgo de enfermedad cardiaca coronaria

Mucho mejor aún es conocer las probabilidades de padecer una enfermedad cardiológica y prevenirla en función de ello. Esto ya es posible gracias a una herramienta desarrollada por Fundación Británica del Corazón y el Instituto Nacional de Investigación Científica, en Reino Unido.

Esta herramienta permite analizar más de 49.000 polimorfismos de nucleótidos únicos, diferencias muy pequeñas en el ADN que cambian de una persona a otra. Una puntuación de riesgo genómico (GRS, por sus siglas en inglés), creada por ellos, permite saber cuándo hay más riesgo de enfermedad coronaria.

Un GRS por encima del 20% implica un riesgo 5 veces mayor de padecer enfermedad cardiaca coronaria a lo largo de la vida. Antes de desarrollar esta herramienta, las únicas mediciones posibles para calcular el riesgo clínico se basaban en factores de riesgo habituales en la enfermedad coronaria, como el nivel de colesterol, la presión arterial alta, la diabetes o el tabaquismo.

Si bien la herramienta permite hacer una estimación aproximada del riesgo de desarrollar la enfermedad en función del ADN, los investigadores aseguran que la predisposición genética no implica que la persona vaya a tener un problema cardiaco a lo largo de su vida, lo cual suaviza los resultados para aquellos pacientes que muestren preocupación por los mismos.  

Tejidos sintéticos

Además de optimizar la prevención, existen prototipos que, si se generalizasen, podrían perfeccionar la práctica médica. Esa es la propuesta que realizan un grupo de investigadores de la Universidad British Columbia que ha realizado diseños sintéticos de válvulas cardiacas, arterias y venas con el objetivo de que los cirujanos puedan realizar técnicas bypass sin necesidad de tejidos biológicos.

Estos tejidos están compuestos de hidrogel de alcohol polivinílico, un material que no se descompone y que no puede contaminarse, de forma que se podría realizar la cirugía de bypass en cualquier lugar sin necesidad de emplear arterias o venas de cerdos muertos o cadáveres humanos.

No obstante, estos dispositivos únicamente se podrían utilizar con fines didácticos, tal y como se detalla en la investigación que se publica en la revista Cardiovascular Engineering and Technology, y tal y como ya ha puesto en en práctica el Hospital General de Kelowna en metodologías educativas. Cuanto más realistas sean los modelos para la práctica quirúrgica, más fácil será preparar a los futuros cirujanos para la sala de operaciones.