Tal y como aseguran los autores, el tratamiento intensivo de la hipertensión reduce la mortalidad y la incidencia de ictus y eventos cardiacos, obteniendo un beneficio mayor en aquellos pacientes que parten con cifras de presión arterial más altas (>160 mm Hg) con un objetivo terapéutico moderado (150/90 mm Hg).

Sin embargo, esta revisión sobre el tratamiento intensivo de la hipertensión destaca que la evidencia es menos consistente en relación a los posibles beneficios de objetivos más estrictos en la presión arterial (<140/85 e incluso <120 mm Hg) en pacientes con elevado riesgo cardiovascular. Tal y como afirman, la intensidad del tratamiento no parece estar asociada a una mayor incidencia de caídas ni deterioro cognitivo o de la calidad de vida.

La revisión asegura que la evidencia respecto a los riesgos y beneficios del tratamiento intensivo de la hipertensión es muy escasa en pacientes institucionalizados o pluripatológicos. Los responsables del estudio concluyen que lo aceptable sería un objetivo de presión arterial de 150/90 mm Hg para los mayores hipertensos, considerando objetivos más estrictos en pacientes con elevado riesgo cardiovascular según tolerancia, expectativa de vida y comorbilidad.