Los autores explican que, si todo va bien, el corazón en miniatura podría ser útil para comprobar de forma segura y eficaz distintos estudios médicos y probar tratamientos para enfermedades cardiacas. Los científicos que trabajan con modelos animales para probar la eficacia de un tratamiento utilizan el llamado método de Langendorff, por el que se toma el corazón de un animal y se introducen fluidos a través de la aorta, la principal arteria del cuerpo.

Ese método también se usa para introducir soluciones que quitan las células propias de los roedores antes de insertar las humanas. Los expertos optaron en cambio por una técnica que les permitia introducir soluciones no solo en las arterias, sino también en la red de venas del corazón. De esa forma, se enfocaron en preservar la red de circulación dentro de los corazones de rata al canalizar la vena cava superior, la arteria aorta ascendente, la vena pulmonar y la arteria pulmonar.

Según los investigadores, en comparación con el método tradicional, esta canalización permite controlar los 2 atrios y los 2 ventrículos, las cavidades del corazón, en una estimulación mecánica no invasiva del músculo.

Para realizar este estudio preliminar, el equipo quitó las células de rata y preservó la matriz general del corazón entero para introducir luego las células humanas. Esto les permitió preservar la forma de circulación que tenía el corazón, mantener el flujo y simular la expansión mecánica de cada una de las cavidades del músculo.