A estas conclusiones se ha llegado aplicando el mismo protocolo en el análisis de múltiples cohortes de pacientes con diabetes. Se utilizaron datos de asistencia sanitaria de Canadá, Estados Unidos y Reino Unido. Mediante un análisis de casos y controles se observó la correspondencia con cada paciente hospitalizado por insuficiencia cardiaca con hasta 20 controles de la misma cohorte.

Esta correspondencia se basada en el sexo, la edad, la fecha de cohorte de entrada, la duración de la diabetes y el tiempo de seguimiento. Las proporciones de riesgo por cohortes concretas para la hospitalización por insuficiencia cardiaca, en aquellos pacientes que reciben incretinas, se compararon con los que recibieron antidiabéticos orales. Las estimaciones se hicieron mediante regresión logística y se agruparon en las cohortes mediante modelos de efectos aleatorios.

Las cohortes incluyeron un total de 1.499.650 pacientes, con 29.741 hospitalizados por insuficiencia cardiaca (tasa de incidencia, 9,2 eventos por cada 1.000 personas por año).La tasa de hospitalización por insuficiencia cardiaca no aumentó con el uso de fármacos basados en las incretinas comparados con las combinaciones de antidiabético orales entre los pacientes con antecedentes de insuficiencia cardiaca o entre aquellos sin ella. Los resultados fueron similares para los inhibidores de la DPP-4 y los análogos de GLP-1.

En este estudio se concluye que los medicamentos basados en las incretinas no se asociaron con un mayor riesgo de hospitalización por insuficiencia cardiaca, en comparación con las combinaciones de uso común de los antidiabéticos orales.