El estudio se realizó en ratones y cerdos, que tienen una vasculatura parecida al ser humano. “En los animales vimos que el hidrogel no permitía que hubiera fugas en los vasos sanguíneos y tampoco hubo riesgo de embolias pulmonares. Por otra parte, la embolización inducida se biodegrada y el tejido se remodela de forma más natural, a largo plazo, mediante la infiltración”.

El estudio, publicado en Science y realizado por investigadores del Harvard's Wyss Institute, la Mayo Clinic y el Massachusetts Institute of Technology (MIT), describe la acción embolica que produce el hidrogel, que sella heridas con superficies grandes para detener el sangrado. Los investigadores explican que este nuevo estudio presenta un nuevo enfoque en la terapia de embolización.

“Este nuevo enfoque está pensado para producir una embolización vascular. Se trata de un hidrogel compuesto con materiales que tienen propiedades que controlan la presión mecánica de manera fiable. Este bloquea las zonas vasculares complicadas o que están sujetas a presiones de sangre inusuales e incluso funciona cuando hay una alteración de la coagulación de la sangre, como en aquellos pacientes que reciben anticoagulantes o que tienen dificultades para que su sangre coagule de forma eficiente”, explica Ali Khademhosseini, investigador de Wyss Institute.