Así, una trombosis venosa profunda, una embolia pulmonar, un infarto de miocardio o un accidente cerebrovascular, podrían evitarse usando este parche. Los tratamientos anticoagulantes, como la heparina, requieren un control continuo para comprobar que se administra la dosis adecuada, de forma que no se tengan problemas de coágulos, pero tampoco riesgos de sufrir una hemorragia espontánea.

El parche inteligente incorpora microagujas hechas de un polímero que contiene ácido hialurónico y heparina. Este polímero fue modificado para que pudiera tener sensibilidad a la trombina, una enzima que inicia la coagulación de la sangre. Cuando las microagujas entrar en contacto con niveles elevados de trombina, las enzimas rompen las cadenas de aminoácidos destinados a liberar heparina a través del ácido hialurónico.

El estudio se llevó a cabo en 2 grupos de ratones. El primer grupo recibió una inyección de heparina, mientras que el segundo tuvo un parche adherido a la piel. Tras 15 minutos de la administración de estos tratamientos, se inyectó trombina. El 100% de los que tenían el parche puesto sobrevivieron, mientras que el 80% de aquellos que habían recibido heparina murieron.

Los investigadores han asegurado que van a mejorar las cantidades que se pueden incorporar en el parche, de manera que la heparina se pueda adaptar a las necesidades específicas de cada paciente y que se pueda reemplazar todos los días o con menor frecuencia cuando sea necesario. Ya han comenzado a buscar financiación para llevar a cabo ensayos preclínicos adicionales que garanticen su seguridad en humanos.