Este robot, de los llamados soft por sus cualidades blandas, utiliza células musculares del corazón de ratones (cardiomiocitos) junto con una columna vertebral de oro microfabricado para imitar las cualidades ondulantes de nadar de la raya. Los cardiomiocitos fueron modificados genéticamente para que el movimiento fuera impulsado por una fuente de luz, gracias a las posibilidades que ofrece la optogenética.  

La optogenética combina la manipulación genética y la luz para modificar, controlar o silenciar las funciones de las células. Si bien la mayoría de estudios se han realizado con neuronas de animales, la optogenética también se ha probado con otro tipo de células.

Gracias a la aplicación de los conocimientos de esta disciplina, pudieron controlar la orientación, dirección y maniobra de giro del robot, así como la acción natatoria coordinada, que se ejecutó mediante la estimulación óptica, de forma que el robot podía girar hacia la derecha o hacia la izquierda en función de la luz que emitieran. La raya artificial es 10 veces más pequeña que una natural, aunque mucho más lenta.

Este robot permite conocer mejor las características de los cardiomiocitos y de las cualidades que les permiten reaccionar mediante la emisión de luz. La modificación genética de estas células podría resultar útil para futuras aplicaciones y tratamientos específicos para el corazón.