“Hay síntomas preocupantes de cardiopatía excluidos desde el punto de vista clínico como grupo con alto riesgo porque los sistemas de clasificación que usan los médicos se concentran mucho en los criterios de la llamada enfermedad coronaria obstructiva", informan los investigadores.

Según el artículo, publicado en el Journal of the American College of Cardiology, los criterios actuales buscan, sobre todo, indicios de que las placas de ateroma han estrechado las arterias que alimentan el corazón en un 50% o hasta un 70% o más, lo que restringe el flujo de sangre al miocardio durante el ejercicio.

A menos que se llegue a la cifra de referencia del 50%, los cardiólogos no suelen diagnosticar una enfermedad coronaria obstructiva y su correspondiente medicación. Los investigadores aseguraron que existen pruebas de que las personas con bloqueos menores del 50% en las arterias cardiacas corren casi el mismo riesgo de morir de un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular o insuficiencia cardiaca (cardiopatía congestiva) que las personas con bloqueos arteriales del 50% o más.

En comparación con los hombres, además, las mujeres tienen el doble de probabilidad de presentar cardiopatías no obstructivas y engrosan la población tratada insatisfactoriamente. “Lo que nosotros y otros colegas hemos concluido partiendo de estos datos es que los bloqueos mucho menos graves pueden dar problemas”, asegura en el comunicado Armin Zadeh, del Instituto Cardiovascular de la Facultad de Medicina de Johns Hopkins.

No siempre damos tratamiento a las personas que pueden tener el mismo riesgo de ataque cardiaco que aquellas que tienen bloqueos más graves”, aseguró Zadeh. El nuevo sistema establecido por los investigadores incluye en la categoría de alto riesgo los estadios más tempranos de la población con varios bloqueos moderados. “Hasta que se identifiquen más precozmente los riesgos de un ataque al corazón la cardiopatía seguirá siendo una de las principales causas de muerte", concluyó el investigador.