Este equipo de investigación, con sede en Christchurch y que forma parte del Christchurch Heart Institute, es conocido por sus investigaciones en péptidos natriuréticos de los tipos A y B, en especial por introducir los de tipo B en el uso médico habitual para identificar daños al corazón por problemas vasculares.

Eric Espiner, autor del estudio e investigador Auckland Heart Group, asegura que, tras ser dados de alta, los especialistas monitorizan la función cardiaca y el estatus hormonal de los pacientes durante una media de 4 años para observar la evolución y cambios que puedan producirse durante ese periodo de tiempo y prevenir los posibles problemas.  

“Mientras que los niveles elevados de péptidos natriuréticos de tipo A y B indican daños cardiacos, los péptidos natriuréticos de tipo C están más relacionados con daños en los vasos sanguíneos, causados, por ejemplo, por una presión sanguínea o colesterol altos", explica Espiner.

Según asegura el investigador, el nivel de péptidos natriuréticos de tipo C predice las tasas de readmisión y de mortalidad pacientes con angina inestable, mientras que las hormonas cardíacas de tipo B y C predicen complicaciones después de un infarto de miocardio. Por este motivo, el equipo considera que el test de péptidos natriuréticos de tipo C podría predecir enfermedades vasculares degenerativas previas a un infarto de miocardio real.

Además, Espiner recalca que una enfermedad vascular degenerativa es el denominador común de un gran número de patologías a las que “se enfrenta el mundo occidental” derrames cerebrales, ataques al corazón, fallos renales; complicaciones muy habituales en la diabetes. Por eso considera que “es importante como marcador vascular para predecir potenciales problemas cardiacos en el futuro”.