El BLF es considerablemente más cara y su eficacia en EAP, en comparación con la angioplastia sin revestir, no ha sido demostrado todavía. Por este motivo, un grupo de investigadores vasculares de Cochrane ha realizado una revisión de 11 ensayos clínicos que incluyeron a 1.838 participantes.

Las ventajas de los BLF, en comparación con la angioplastia con balón no recubierto, quedaron reflejadas en varias variables de evaluación anatómica como la permeabilidad del vaso primario (pruebas de alta calidad), la tasa de reestenosis binaria (pruebas de calidad moderada) y la revascularización de la lesión objetivo (pruebas de baja calidad) hasta los 12 meses.

Por el contrario, no se encontraron pruebas de una ventaja de los BLF en las variables principales de evaluación clínica de amputación, muerte o cambio en el índice tobillo-brazo, ni en el cambio en la categoría de Rutherford durante el seguimiento de 12 meses.

A pesar de observar beneficios de BLF frente a la técnica convencional, los investigadores consideran que “se necesitan ensayos aleatorios bien diseñados con un seguimiento a largo plazo para comparar adecuadamente los BLF con la angioplastia con balón no recubierto respecto a las variables principales de evaluación anatómica y clínica antes de que se pueda justificar el uso generalizado de esta cara tecnología”.