Tras celebrarse la segunda sesión del juicio del caso Nadia, la médico forense ha afirmado que la menor no tiene un riesgo inminente de muerte. Según recoge la agencia EFE, de ninguno de los informes de la niña se desprende que haya un “riesgo inminente” de muerte, como alegaba el padre de Nadia en su declaración.

La médico forense del caso Nadia ha explicado que hay casos de personas que tienen una enfermedad genética de este tipo (tricotiodistrofia) y viven con 30 años, y otros en los que la esperanza de vida es menor. Por otro lado, esta profesional ha detallado que las punciones que recibió Nadia en la nuca como tratamiento para las mutaciones genéticas se pueden llegar a realizar a modo experimental.

La médico ha puntualizado que, de hacerse estas modificaciones genéticas serían a nivel embrionario. “Y mucho menos en una niña de 5 años, ya que todo el código genético en estas edades ya está transferido”, ha añadido.

Tal y como resume la médico forense del caso Nadia, cuando la menor nació ya se apreciaba la enfermedad en su aspecto físico y, a raíz de la sospecha, se le practicaron una serie de pruebas que confirmaron el diagnóstico de tricotiodistrofia. Este trastorno se caracteriza, según indica EFE, por alteraciones cutáneas y oftalmológicas, problemas en el desarrollo del lenguaje, trastorno de la hiperactividad y espasticidad en los músculos.

La médico forense del caso Nadia asegura que la niña presentaba todos estos síntomas desde temprana edad. Esta especialista ha negado disponer de ningún documento de hospitales de Houston (Estados Unidos) y ha afirmado tener un informe en inglés perteneciente a una clínica de Francia.

Los padres se opusieron a entregar los informes

Por otro lado, el director asistencial y pediatra del Hospital de la Seu d’Urgell, Jordi Fàbrega, ha aclarado que los padres de Nadia se negaron a entregar al hospital cualquier informe que acreditara la enfermedad de su hija. Pese a que los padres están en su derecho de no entregar ninguna información, el pediatra asegura que le sorprendió su actitud. “Teníamos otros niños con enfermedades raras y los padres siempre nos lo explicaban todo”.

Fàbregas también afirmado que se asombró cuando se informó a los padres de Nadia que el tratamiento lo cubría la Seguridad Social y ellos lo rehusaron. Sobre los tratamientos que pudo recibir en Estados Unidos, el pediatra asegura que compañeros del hospital se pusieron en contacto con estos centros y en ninguno de ellos tenían constancia de que existieran ese tipo de terapias.

Durante la segunda sesión del juicio del caso Nadia también han declarado otros testigos como padres del colegio de Nadia en Organyà, que han reconocido sentirse engañados por los padres de la menor. Fernando Blanco y Margarita Grau, padres de Nadia, están acusados de un delito de estafa por quedarse más de un millón de euros en donativos que recaudaron en una campaña solidaria fingiendo que los fondos eran para tratar a su hija.