Xu Tiancheng, el creador de Acubots, estudia su posgrado en la Universidad de Medicina China de Nanjing, y considera que la máquina es capaz de insertar las agujas en la piel mucho más rápido que un hombre, lo que hace que el procedimiento duela menos al paciente. Este estudiante no tuvo problemas en encontrar voluntarios para probar el robot porque más de 60 estudiantes quisieron experimentar en su propia piel la inserción robotizada de agujas.

Acubots, financiado por el gobierno con 100.000 yuanes (15.000 dólares), emplea un mapa digitalizado con los puntos de acupuntura que se identifican con los órganos y tejidos del cuerpo humano. A partir de este mapa, y realizadas unas mediciones previas sobre la altura y forma del cuerpo del paciente, el robot sabe dónde tiene que colocar cada aguja.

Aunque Acubots todavía necesita más pruebas que lo validen, su creador considera que podría ayudar al diagnóstico de tratamientos médicos con fines musculares o digestivos. Xu Tiancheng quiso dejar claro, según informa la agencia EFE, que no puede usarse para partes delicadas del cuerpo, como por ejemplo la columna vertebral.