Mercurio en el suelo

La presencia de mercurio en los alimentos reduce la efectividad de los antibióticos, además de afectar a la salud humana. Así lo demuestra un estudio de investigadores de la Universidad CEU San Pablo que ha analizado el manejo agrícola de dicho contaminante y sus efectos en el suelo y, por extensión, en los humanos. Marina Robas, Pedro Antonio Jiménez y Agustín Probanza son los responsables del trabajo.

Según recoge la agencia EFE, el estudio se centró en el distrito minero de Almadén, en Ciudad Real, donde existen altas concentraciones del citado elemento. Los investigadores analizaron el efecto de este contaminante sobre el perfil de resistencia bacteriano de las comunidades edáficas de plantaciones de vid. Los resultados revelaron que existe un efecto antrópico importante sobre las comunidades microbianas del suelo que favorece la persistencia de cepas resistentes a los antibióticos.

Consumo de mercurio en los alimentos

Aunque se retire la presión antrópica, esa resistencia se mantiene y puede transmitirse a los humanos. En concreto, a través del consumo de mercurio en los alimentos cultivados en ese suelo. También puede transmitirse por el consumo de animales alimentados con pasto expuesto al contaminante. Esto tiene un efecto en la salud de las personas, tal y como ha informado la universidad en un comunicado.

“La contaminación ambiental, por tanto, puede conllevar la selección de resistencia antibiótica y la diseminación de las propias bacterias resistentes o de su información genética a través de alimentos y aguas de consumo o irrigación, lo que puede facilitar la colonización e infección de animales y humanos”, apuntan desde CEU San Pablo.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo. Esa resistencia (bien sea adquirida a través del consumo de mercurio en los alimentos o por otra vía), puede alargar las estancias hospitalarias y aumentar los costes. También incrementa la mortalidad.