Esta investigación, capitaneada por Stéphanie Trouche y David Dupret, afirma que se deja de pensar en las drogas cuando ciertas células se someten a técnicas optogenéticas, que son aquellas basadas en métodos genéticos y ópticos.

En su estudio, publicado en la revista Nature Neuroscience, los científicos explicaron cómo adiestraron a un grupo de ratones para que relacionaran determinados ambientes con la cocaína. Con este experimento se comprobó que los roedores preferían pasar más tiempo en lugares cocaína que en espacios similares sobre los que se aplicaron soluciones salinas.

Para cambiar esta percepción, los científicos aplicaron técnicas optogenéticas sobre las células, lo que provocó que este grupo de células se volviera más sensible a la luz. Después de esto, y para detener la actividad celular, los expertos emitieron ráfagas lumínicas sobre los ratones mientras exploraban las áreas con cocaína y las áreas con sal.