El sistema supondría una alternativa más segura y de menor costo a las baterías tradicionales usadas ahora para alimentar tales dispositivos, afirman los investigadores. El trabajo se ha publicado en Nature Biomedical Engineering. Los científicos creen que el tracto gastrointestinal puede albergar nuevos sistemas para un suministro de fármacos más eficiente, pero que para ello resulta esencial encontrar la mejor manera de suministrar energía a estos dispositivos. 

Los investigadores han desarrollado y probado diversos dispositivos ingeribles de forma previa que pueden utilizarse para detectar condiciones fisiológicas, como la temperatura, la frecuencia cardiaca y la frecuencia respiratoria, o para administrar fármacos para tratar enfermedades como la malaria. Los científicos señalan que su estudio podría ser la puerta a toda una nueva generación de pastillas electrónicas ingeribles, que algún día permitirán nuevas formas de monitorizar la salud del paciente o el tratamiento de sus enfermedades, aseguran. 

El estudio señala que este tipo de dispositivos son alimentados con baterías pequeñas. Sin embargo, las baterías convencionales se descargan con el tiempo y representan un posible riesgo para la seguridad y la salud del paciente. Para superar esas desventajas, los investigadores del MIT y sus colaboradores se centraron en la electrónica de bajo consumo. Más concretamente, se inspiraron en un tipo muy simple de célula voltaica conocida como pila de limón, que consta de 2 electrodos.