Estos azúcares del fondo marino frenan el crecimiento del Plasmodium falciparum ya que inhibe su capacidad de invadir a los glóbulos rojos. Según informa la agencia EFE, la investigación, publicada en Scientific Reports, abre nuevas vías para luchar contra la malaria con el desarrollo de nuevos medicamentos contra los que Plasmodium falciparum no generan resistencias.

Según explican los investigadores, el parásito de la malaria se introduce en el torrente sanguíneo e invade las células del hígado para depositar los merozoitos, una de las fases del ciclo de vida del parásito Plasmodium. Los merozoitos infectan los glóbulos rojos al volver al torrente sanguíneo y escapan de la vigilancia del sistema inmunitario.

Algunas biomoléculas como la heparina son capaces de frenar la adhesión de los merozoitos en los glóbulos rojos, pero no las cantidades necesarias de heparina podrían dar lugar a hemorragias internas, por lo que no sería una buena opción terapéutica. Sin embargo, los polisacáridos sulfatados presentes en pepinos de mar, algas rojas y esponjas marinas inhiben de forma significativa el crecimiento del Plasmodium falciparum, aun en dosis reducidas.

Los investigadores destacan, además, que la mayoría de los compuestos analizados incrementaron la supervivencia en ratones infectados, e incluso, algunos ratones desarrollaron anticuerpos para luchar contra la malaria. Este hallazgo sugiere, concluye la investigación, que el hecho de retrasar la invasión de los glóbulos rojos favorece la generación de una respuesta inmune contra el parásito.