Fueron impresas estructuras del oído, huesos y músculos. Tales estructuras maduraron en tejido funcional y desarrollaron un sistema de vasos sanguíneos alcanzando el tamaño adecuado, la fuerza y la función necesaria para el uso en seres humanos.

Estos resultados alimentan las esperanzas en medicina de utilizar tejidos vivos para reparar el cuerpo humano, mientras que en experimentos anteriores tejidos con un espesor de 0,2 mm tuvieron las células privadas de oxígeno y nutrientes. En la técnica llevada a cabo por los científicos americanos la impresión en 3D del tejido cuenta con minicanales que hacen la función de esponja posibilitando que los nutrientes lleguen a su interior.

El Integrated Tissue and Organ Printing System (ITOP) utiliza plástico biodegradable y un gel con base de agua que contiene células que son impulsadas a crecer. Las estructuras implantadas en animales se deshicieron al ser sustituidas por una matriz natural de proteínas producidas por las células, mientras que los vasos sanguíneos y los nervios crecieron en los implantes.

Aunque los implantes tengan la misma fuerza de los equivalentes naturales los investigadores no saben cuál será la durabilidad. En un futuro el grupo del Wake Forest Institute for Regenerative Medicine (WFIRM) pretende implantar músculos, cartílagos y huesos bioimpresos en pacientes. Este trabajo cuenta con la financiación de la organización estadounidense Armed Forces Institute of Regenerative Medicine y se pretende aplicar esta tecnología en soldados heridos en combate.