Los nuevos organocatalizadores, obtenidos a partir de la modificación de la prolina -un aminoácido natural- presentan “propiedades muy interesantes”, según afirman los autores en una nota de prensa. La sustancia imita el proceso de las moléculas retinianas sensibles a la luz surgidas de la unión de un pigmento orgánico y una proteína.

La reacción de la prolina que origina los iones iminio “produce un cambio de color muy vistoso, que permite saber cuándo se forma el intermedio”, explica Mattia Silvi. Después, “basta activarlo con un LED morado y la reacción termina en unas pocas horas" añade el primer autor del estudio que publica la revista Nature Chemistry.

La creación ha resultado ser un producto barato y fácil de utilizar. “Al activarse con luz, estos nuevos catalizadores no requieren altas temperaturas para funcionar, lo que supone un enorme ahorro de energía”, ejemplifican en la nota. Además, los productos de estas reacciones pueden someterse a purificaciones muy sencillas en el laboratorio.

Otra característica destacada de los organocatalizadores es su diseño, pensado para inducir la formación de un único isómero óptico del producto. “El avance resulta de interés para la industria farmacéutica, ya que los isómeros ópticos puros de algunos fármacos tienen menos efectos secundarios y suelen ser más eficaces”, justifican.

“Aunque es un mecanismo muy conocido en bioquímica, la fotoexcitación de iones iminio no se había utilizado todavía para sintetizar moléculas quirales”, matiza Paolo Melchiorre. “Gracias a esta nueva aproximación, iniciada con luz visible, podemos obtener productos que eran imposibles de sintetizar con métodos tradicionales, en los que la reacción se activa con calor”, concluye el director de la investigación.