Los anestesiólogos se enfrentan a diario con casos que exigen la realización de una intubación orotraqueal, que consiste en pasar un tubo de plástico entre las cuerdas vocales para asegurar la oxigenación y ventilación de los pacientes. Para llevar a cabo esta técnica se emplea un laringoscopio convencional que realiza una laringoscopia directa que permita ver las cuerdas vocales del paciente y así dirigir el tubo al lugar correcto.

Sin embargo, según las características físicas del paciente, la maniobra puede complicarse si no se ven las cuerdas vocales, lo que genera un margen de error superior al 20% en algunos casos. Por ello, los videolaringoscopios son los más efectivos en estos casos, aunque poseen un precio muy elevado que limita su uso. Precisamente, es el alto coste del dispositivo lo que ha motivado el desarrollo del proyecto Cleverscope.

Este proyecto está dirigido por el médico anestesiólogo del Hospital de Manises (Valencia) Lucas Rovira, con la financiación del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital La Fe y la participación del departamento de Diseño e Inyección de Aimplas. La finalidad del proyecto es hacer posible la implantación de equipos avanzados que resuelvan estas intervenciones más complicadas.

“En esta primera fase del desarrollo conceptual del producto ha sido de vital importancia la utilización de tecnologías de fabricación aditivas para poder evaluar el comportamiento en uso de la pieza de soporte”, explica Aimplas. El resultado ha sido la fabricación de un prototipo consistente en 3 piezas que, acopladas a un laringoscopio convencional y a un teléfono inteligente o tableta con cámara, lo convierten en un videolaringoscopio de altas prestaciones.