El equipo de investigación, “Sensores químicos y biosensores”, pertenece al Instituto de Investigación Avanzada de la UAM y considera que este biosensor que detecta lactato en los alimentos no necesita una muestra previa y podrá determinar hasta 2,6 x10-6 moles/litro de lactato de una sola vez. Con él ha colaborado el IMDEA Nanociencia.

“Los resultados son similares a los obtenidos usando un kit de ensayo enzimático estándar, con la ventaja de que la determinación de lactato con el sensor es mucho más rápida y económica”, explicaron los autores del proyecto.

Cómo funciona el biosensor

Este biosensor que detecta lactato se ha creado inmovilizando lactato oxidasa en nanopartículas de oro. Estas se consiguen reduciendo el tetracloroaurato de hidrógeno trihidratado (sal de oro) con un ligando tetradentado de base de Schiff, concretamente el N,N'-Bis (3,4-dihidroxibencilideno)-1,2-diaminobenceno) indicado como 3,4-DHS, que después de la reducción recubre a las nanopartículas obtenidas e impide su agregación, según informan desde la universidad.

El bioconjugado nanopartícula-enzima obtenido se coloca sobre una base de electrodos serigrafiados de carbono desechable. Ese ligando ofrece un recubrimiento fuerte a las nanopartículas de oro y una función catalítica que disminuye la oxidación del peróxido de hidrógeno a +0,2 voltios. Esta reducción impide las interferencias de otros compuestos que hay en la muestra y que se oxidarán a más altos potenciales.

Una vez que el biosensor se mete en una muestra con lactato, “el lactato oxidasa cataliza la conversión de L-lactato en piruvato en presencia de oxígeno, y produce peróxido de hidrógeno, que se oxida catalíticamente en el electrodo”, puntualiza la universidad. Por último, los investigadores aseguran que la corriente catalítica medida es directamente proporcional a la concentración de peróxido, que está directamente relacionada con la cantidad de lactato presente en la muestra.