Para beneficiarse de esta tecnología, la madre debe colocar un parche con un sensor en su tripa; justo debajo del ombligo y sobre la piel limpia y seca. Mientras permanece en reposo, el aparato mide la actividad eléctrica del útero y envía estas señales al smartphone, mediante bluetooth.

“Belli es un sistema pasivo de escucha; no transmite energía al cuerpo humano, solo la recoge, a diferencia de una ecografía o un doppler”, explican los desarrolladores Larry Rand, director de servicios perinatales de la Universidad de California (San Francisco) y el ingeniero biomédico Eric Dy.

“Para demostrar aún más la seguridad de Belli en el cuerpo de embarazada, se realizó una prueba adicional sobre la tasa de absorción específica (SAR) para medir la energía electromagnética que emite un dispositivo y que puede penetrar en el cuerpo humano”, recuerdan.

Los resultados demostraron que el valor SAR era de <0,001 W/kg, un valor que se encuentra 1.000 veces por debajo de los límites definidos de seguridad. Además, el parche “utiliza un adhesivo a base de silicona de grado médico de 3M”, generalmente aplicado en clínica y cirugía.

La función del dispositivo “no es sustituir el trabajo de los especialistas, sino permitir que estos datos, esenciales para el bienestar de la madre y la salud del niño, estén al alcance de los médicos a una velocidad inimaginable hasta ahora”, aclaran. De este modo el triaje podrá realizarse en el hogar, evitando las largas esperas en el hospital.

Bloomlife, la compañía distribuidora, espera implementar nuevas funcionalidades en su dispositivo, tales como la medición del estrés, el sueño, las patadas del feto o sus niveles de actividad. El aparato promete incluso “enseñar hábitos saludables a las madres y contestar a casi cualquier pregunta que puedan tener sobre su embarazo”.

Para los desarrolladores, “las soluciones siempre pasan por tener acceso a la información más básica, por comprender cuáles son los factores de riesgo. Hay muchas de estas necesidades que podrían resolverse con tecnología”. Y es que, según datos ofrecidos por la compañía, millones de madres y bebés experimentan complicaciones durante el embarazo cada año.

Por ello, la herramienta ha querido convertirse también en un banco de big data: mediante una participación anónima, las embarazadas podrán compartir los registros realizados con su dispositivo Belli. Estos datos serán puestos al servicio de la comunidad científica para identificar nuevos biomarcadores fisiológicos e idear nuevos tratamientos.