Los investigadores se han basado en la biología a la hora de desarrollar el prototipo, ya que el robot es una copia exacta de la bacteria que provoca la tripanosomiasis africana, también conocida como la enfermedad del sueño. Este microbio se impulsa gracias a un flagelo que se esconde una vez llega a la corriente sanguínea para confundirse con cualquier otra bacteria. El nanobot posee una extremidad igual que también se oculta al ser calentada con un láser desde el exterior, lo que le hace tener mayor capacidad de movimiento dentro del cuerpo del paciente.

Estos microrrobots no cuentan con motor y han sido creados a partir de la fusión de un hidrogel biocompatible y varias nanopartículas magnéticas, lo que les hace ser extremadamente suaves y flexibles. Para su creación, en primer lugar, las nanopartículas se depositan en el interior de una capa de hidrogel donde se les aplica un campo magnético que hace que las partículas se distribuyeran por todo el cuerpo robótico. Posteriormente, se polimeriza y es sumergido en agua, donde la capa se pliegua y el bot consigue su forma tridimensional. Según los desarrolladores, científicos de todo el mundo han estudiado durante años la nanotecnología para desarrollar un prototipo como el que ellos han logrado hoy en día.